Institucionales
Durante el primer semestre de 2026, la evolución de los protestos registrados por la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA) muestra una dinámica irregular, con fuertes variaciones entre meses y diferencias según la moneda en la que se encuentran expresadas las obligaciones. Los protestos constituyen un mecanismo que deja constancia formal del incumplimiento de pago de determinados documentos u obligaciones, mientras que su regularización refleja el proceso posterior mediante el cual estas situaciones son atendidas. Por ello, ambos indicadores permiten observar no solo el nivel de incumplimiento, sino también la capacidad de los agentes económicos para ponerse al día.
En ese contexto, el valor de los protestos expresados en soles presentó una trayectoria fluctuante durante los primeros seis meses del año. En enero se registraron 6.6 millones de soles, mientras que en febrero el monto descendió a 4.1 millones de soles, equivalente a una contracción de 72.4% respecto al mismo periodo de comparación. Posteriormente, en junio volvió a reducirse a 76 millones de soles, con una caída de 52.3%.
Esta variabilidad sugiere que los incumplimientos no mantienen un comportamiento uniforme durante el año, sino que pueden concentrarse en determinados periodos según los vencimientos, la disponibilidad de liquidez y el flujo de ingresos de empresas y personas. El repunte de mayo es especialmente relevante porque constituye el único mes del semestre en el que el indicador mostró una variación positiva, de 11.1%, lo que evidencia una interrupción temporal de la tendencia contractiva observada en los demás meses.
Asimismo, una reducción del valor protestado no necesariamente significa que hayan desaparecido las dificultades de pago, pero sí representa una menor cantidad de obligaciones que llegan a esta instancia formal. Para las empresas, este comportamiento es relevante porque los protestos pueden afectar su historial comercial y dificultar el acceso a financiamiento o las condiciones de crédito con proveedores, haciendo que la gestión de liquidez y el cumplimiento oportuno de las obligaciones sean factores importantes para mantener sus operaciones.

Por otro lado, los protestos expresados en dólares presentan una evolución más homogénea que los registrados en soles. El valor pasó de 0.5 millones de dólares en enero, posteriormente se redujo a 0.4 millones de dólares en marzo, permaneció por debajo del nivel de enero durante todo el periodo. En junio alcanzó 0,35 millones, registrando una contracción de 26.6%, la menor caída porcentual del semestre.
A diferencia de los protestos en soles, en este caso todos los meses presentan variaciones negativas, con reducciones superiores al 40% durante buena parte del semestre. La contracción llegó a 71.5% en febrero y se mantuvo en 55.3% en marzo y abril, mientras que en mayo fue de 43.3%. Este comportamiento muestra que, en términos monetarios, los incumplimientos asociados a obligaciones expresadas en dólares se mantuvieron por debajo de sus niveles de comparación respecto al 2025 durante todo el periodo analizado.
Este resultado puede ser relevante para las empresas con compromisos denominados en moneda extranjera, especialmente aquellas vinculadas al comercio exterior o que adquieren bienes y servicios en dólares. Una menor incidencia de protestos reduce las señales de tensión financiera asociadas a estas obligaciones; sin embargo, la evolución mensual también evidencia que la capacidad de pago continúa dependiendo de la generación de ingresos y de una adecuada administración de las obligaciones financieras y comerciales.

En cuanto a la regularización de protestos, el comportamiento es diferente al observado en los nuevos registros. En los primeros tres meses del año, los montos fueron reducidos, en 0.3 millones de soles en enero y marzo. Sin embargo, en abril se produjo un salto significativo hasta 5.6 millones de soles, acompañado de una variación de 1,452.9%; en mayo todavía se alcanzaron 1.6 millones de soles, antes de descender a 0.1 millones de soles en junio.
Además, este incremento puntual puede interpretarse como una concentración de pagos o soluciones de obligaciones protestadas que habían permanecido pendientes. La magnitud del aumento de abril adquiere mayor relevancia porque ocurre después de tres meses con montos de regularización inferiores a 0.3 millones de soles. Es decir, más que una expansión sostenida, se muestra un proceso de corrección concentrado en un periodo específico, seguido por una reducción considerable en los meses posteriores.
Esta regularización cumple un papel importante porque permite resolver una situación de incumplimiento y contribuir a recuperar las condiciones necesarias para mantener relaciones comerciales y acceder a nuevas operaciones de crédito. Por ello, el elevado monto registrado en abril constituye una señal favorable desde el lado de la recuperación de obligaciones, aunque la caída hasta 0.1 millones de soles en junio, equivalente a una reducción de 83.9%, indica que este proceso perdió intensidad hacia el cierre del semestre.

Asimismo, las regularizaciones expresadas en dólares presentan dos momentos de mayor magnitud; 0.4 millones de dólares en enero y abril. Entre ambos periodos se observa una reducción considerable, llegando a 0.03 millones de dólares en febrero y 0.1millón de dólares en marzo; posteriormente, el monto volvió a caer hasta 0.01 millón de dólares en mayo y 0.03 millones de dólares en junio.
La diferencia entre los meses de mayor y menor regularización evidencia que la solución de obligaciones en moneda extranjera tampoco se produce de manera constante. El comportamiento podría estar asociado a la concentración temporal de pagos de determinadas obligaciones, acuerdos entre acreedores y deudores o a la disponibilidad de liquidez de los agentes involucrados; no obstante, los gráficos por sí solos no permiten identificar una causa específica. Lo que sí muestran es que una parte importante de las regularizaciones se concentra en determinados momentos del semestre. El comportamiento de los protestos y sus regularizaciones funciona como una señal sobre la salud de las relaciones de crédito y pago. Una economía donde las obligaciones se regularizan oportunamente facilita la continuidad de las operaciones comerciales y reduce los riesgos para empresas y proveedores; en cambio, cuando los incumplimientos se prolongan, pueden aumentar las restricciones de crédito y afectar la liquidez de los negocios. Los resultados del primer semestre muestran, por tanto, un escenario de menor valor de protestos en varios meses, pero con episodios puntuales de concentración tanto en los incumplimientos como en su posterior regularización.
